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1 de noviembre de 2017

Balance de Buenos Aires

Por Colectivo En Defensa del Marxismo de España
Germinal (*)
 
 
El Congreso del Partido Obrero de Argentina, las jornadas de debate en la Universidad, la quinta reunión internacional por la refundación inmediata de la IV Internacional, la manifestación del 31 de mayo contra el FMI, el acto central del 3 de junio... He aquí ocho días intensos, cuyas lecciones políticas han sido objeto de cuidadosos análisis y conclusiones que permiten al colectivo de militantes agrupado en torno a esta publicación, dar un paso al frente, comenzando por poner en el centro de nuestra actividad un orden de prioridades y unos objetivos políticos determinados por la necesidad histórica de la IV Internacional sobre la base de la actualización del Programa de Transición.
 
1. El Congreso del PO
 
Pude asistir al Congreso de una organización en pleno desarrollo como fruto de su intervención en la lucha de clases, con un incremento superior al treinta por ciento de delegados con relación al Congreso anterior, sobre la base de la misma proporcionalidad.
 
En sí mismo, esto podría significar muy poco...
 
Pero resulta que este desarrollo tiene lugar bajo el signo de la lucha por la Internacional, levantando un plan de lucha en Argentina para agrupar a las fuerzas de la clase en el terreno de su independencia política: desde el mismo terreno electoral hasta la más pequeña de las reivindicaciones, el PO pone en el centro de toda su actividad el combate político por la configuración de un Polo Clasista a partir de la perspectiva del Congreso de Delegados de Base. La elección de Jorge Altamira como Legislador en Buenos Aires, cobra toda su dimensión dentro de este marco general, acentuado por una situación política de una radicalización extrema, en la que se palpa en el aire la sacudida que produce, en toda la sociedad, el saqueo imperialista, sus consecuencias dramáticas: el preludio de la gigantesca tormenta política que se divisa en el horizonte más inmediato.
 
Los debates en plenario; el trabajo de las comisiones; las mismas votaciones y la elección del CC; la elección de 10 delegados del Congreso del PO para la reunión internacional; la emotiva despedida en el local de Ayacucho al viejo luchador desde los orígenes de Política Obrera *hoy el PO*, delegado al Congreso, que falleció durante el desarrollo del mismo; he aquí una totalidad en la que se expresaron, en hilo de continuidad histórica, elementos de las más ricas tradiciones del movimiento proletario conciente.
 
El PO está cerca de comenzar a tener responsabilidades en la lucha de clases, y es conciente de ello. Ha iniciado un giro político, a partir de la asunción sólidamente adquirida por su dirección, por sus cuadros y su base militante, de que el Partido es un elemento vivo de la lucha de clases, pero no uno cualquiera:
 
¡Es el elemento decisivo!
 
Reto de suma importancia, una prueba de fuego para esta organización hermana, para su Legislador electo, Jorge Altamira; reto y prueba de fuego que sólo se pueden superar dentro de los avances y la progresión que seamos capaces de alcanzar, juntos, en el ámbito internacional, en la lucha por la Internacional, esto es, por el socialismo a escala planetaria.
 
2. La reunión internacional
 
Desde la reunión internacional de Génova, en la que se aprobaron los cuatro puntos de delimitación política Internacional, la impresión que teníamos estaba presidida por un cierto desencanto: se había avanzado muy poco, incluso había más que estancamiento en lo que se refiere a la ITO, tendencia internacional de oposición, cierto, pero todavía dentro del Secretariado Unificado. Cuestión ésta que sólo se puede concebir dentro de una muy seria comprensión del alcance de la crisis de la IV Internacional. Al margen de esta comprensión, sería sencillamente inadmisible: uno de los puntos de partida de la lucha por la Refundación de la IV Internacional radica, justamente, en una profunda asimilación de las consecuencias *también de la naturaleza política (revisión y negación del Programa)* de la liquidación de la IV Internacional al salir de la guerra. Cuestión que sigue erigiéndose en una de las asignaturas pendientes del marco internacional, porque de lo que se trata es de la esencia misma del Programa, de su naturaleza y alcance histórico, de la combinación dialéctica entre su vigencia y la imperativa necesidad de su actualización. Así, en Atenas *cuarta reunión internacional, marzo de 1999* la cuestión de los Balcanes no estuvo, pese a nuestra insistencia, en el centro de la discusión política *excesivamente centrada en el acuerdo electoral LCR-Lutte Ouvrière para las elecciones al Parlamento Europeo en Francia*, de tal modo que, cuando el 24 de marzo de 1999 (la Conferencia de Atenas concluyó el día 10 de marzo), Solana, al frente de la Otan, desencadenaría el inicio de la guerra con los bombardeos sobre Belgrado y Pristina, aparecerían divergencias políticas muy serias en la apreciación del mismo carácter y naturaleza de una guerra que, encima, coincidiría en el tiempo con la campaña electoral al Parlamento Europeo...
 
Esta vez la discusión Internacional había comenzado en el mismo marco del Congreso del PO. Con elementos ya muy positivos en lo que se refiere a la voluntad política de afrontar la discusión sin ambigüedades, con el reconocimiento explícito de la necesidad de profundizar para poder abordar el giro político y de organización que la situación mundial exigía. En su intervención de apertura de la reunión internacional, Jorge Altamira centraba muy bien la discusión del único punto del orden del día de la reunión *"La crisis mundial y las tareas de Refundación de la IV Internacional"*, desarrollando con fuerza los rasgos que confieren a la crisis mundial del capitalismo su carácter sin duda más profundo jamás alcanzado y, a la vez, sabiendo expresar en términos de desarrollo desigual y combinado, tanto la situación objetiva como el mismo desarrollo desigual y combinado de las organizaciones presentes en Buenos Aires.
 
El propio informe de Jorge Altamira y el documento presentado por el PO sirvieron de base para la discusión política. Se elegía una comisión formada por tres miembros del PO, que quedaba encargada de incorporar al documento la esencia de las aportaciones políticas de las intervenciones de los delegados para poder someter un borrador de documento que, a su vez, emanara de la propia reunión internacional. Método muy correcto de trabajo, únicamente salpicado por la crónica informalidad en el no respeto de los horarios que libremente se aprueban, si bien esta vez las múltiples actividades complementarias *las conferencias y debates públicos diarios en la Universidad, la participación de todos los delegados e invitados el día 31 a la manifestación contra el FMI*, aunque sin servir de excusa, ponían alto el listón de la "dificultad añadida".
 
La primera parte del debate fue rica, con abundante participación de todas las delegaciones y de los invitados, por ejemplo el relato del miembro de la COB, por su interés y porque refleja a la perfección la agudeza de la crisis mundial y la ausencia de la dirección revolucionaria.
 
Aplicando con rigor el mandato con el que fui elegido para ir a Buenos Aires, participé de lleno en los debates, expresé y desarrollé las diferencias políticas que manteníamos, sin abusar del uso de tiempo en la tribuna, habida cuenta de que éramos nosotros quienes más habíamos escrito al respecto (y yo en particular). Insistí sobre un hecho importante: parte de las diferencias políticas quedaba saldada en la misma metodología con la que se daba comienzo a la reunión internacional. Nosotros habíamos, sobre todo, insistido en la necesidad de que, sin diplomacia, se diera libre curso a la discusión política, ya que toda vez que las divergencias y la naturaleza política de las mismas afloraran, podríamos alcanzar conclusiones "práctico-materiales, de campañas internacionales que nos fuesen comunes, que alcanzaran a expresar la Internacional en construcción y en movimiento, dejando, dentro del tiempo y del espacio, la discusión abierta sobre aquellas cuestiones en las que subyacen diferencias, matices y hasta divergencias políticas de fondo". La intervención de Peter, de la Liga Trotskista de EE.UU. *ITO*, significó un giro en la discusión, llegándose a la necesidad de emplazar a la ITO a someter una resolución propia a discusión y votación, visto que se perpetuaban diferencias políticas que expresaban una comprensión distinta del período histórico, de la naturaleza y el alcance de la crisis mundial.
 
El lector podrá apreciarlo repasando las dos resoluciones que fueron votadas en bloque, la ITO votando sola su resolución, y el resto de organizaciones promotoras votando la otra.
 
En la penúltima jornada hubo una sesión cerrada, esto es, de las organizaciones promotoras de la reunión, a la que se sumaron los chilenos, núcleo militante invitado que, durante la reunión internacional, se había adherido al Reagrupamiento Internacional por la Refundación de la Cuarta Internacional. En esta reunión cerrada, el debate internacional avanzó más aun en la clarificación. De nuevo en plenario, se entró en el terreno de las enmiendas y comenzaron a plantearse las tareas internacionales.
 
No habiendo podido cambiar la fecha de mi regreso *el billete lo habíamos cogido antes de recibir el aviso de un pequeño cambio de calendario*, tuve que ausentarme en pleno debate sobre las enmiendas a las distintas resoluciones *2 de junio a las 14 hs*, habiendo dejado algunas enmiendas y, sobre todo, habiendo hecho público el sentido de mi votación: votaríamos el documento en su totalidad, sin acogernos a la posibilidad brindada desde la tribuna, en el sentido de que se podía votar, también, especificando votos en contra puntuales sobre puntos de desacuerdo y/o abstenciones por la misma razón. Pude asistir, antes de marchar, a la lectura de la carta que mandó a la reunión internacional el PRK del Kurdistán.
 
En términos generales, el debate internacional fue rico y con amplia participación de los 31 delegados internacionales elegidos más los 18 invitados, representando en total a 13 países. Y al mismo tiempo, fuimos en conjunto una muy clara expresión del "desarrollo desigual y combinado", quiere decirse que de triunfalismo, ¡nada de nada!
 
Me pareció percibir, eso sí, que por primera vez había como una mayor conciencia colectiva del alcance histórico de la crisis de la IV Internacional y de la necesidad de abordar con firmeza las tareas políticas y de organización para ponerle un término: la relación dialéctica entre condiciones objetivas y subjetivas parecía estar en el centro del pensamiento y las preocupaciones de todos los presentes.
 
Aunque el debate y la polémica con la ITO ocupó la mayor parte de la discusión internacional, me pareció que a diferencia de las otras reuniones *yo sólo asistí a la de Atenas, pero están los informes de los camaradas que asistieron a Génova, San Pablo y Buenos Aires en las anteriores*, todas las intervenciones, en particular aquellas que levantaban elementos de discusión basados en diferencias de apreciación importantes, no sólo eran escuchadas, no sólo replicadas *más por alusión, todavía, que directa y nominalmente* pero, y por sobre todo, eran asimiladas y recogidas con interés, incluso bajo la forma de su traducción en la redacción del documento, en aquellos puntos en los que se había producido algún avance político.
 
El punto propuesto para añadir a los cuatro de Génova *obligatoriedad de sacar una prensa con periodicidad mensual en cada país*, puede parecer poca cosa. Nada más engañoso: ubicado dentro de las tareas internacionales aprobadas en la reunión; con el compromiso de avanzar hacia la configuración de secciones del Reagrupamiento Internacional que elegirán a los delegados que proporcionalmente les correspondan para su participación en la próxima reunión internacional; junto a la misma elección de cinco miembros con mandato para coordinar el conjunto de reuniones, calendario político y campañas a realizar; entonces, este quinto punto, así entendido, no tiene nada de anecdótico o de "poca cosa".
 
3. Sobre las divergencias políticas
 
Para En Defensa del Marxismo, esta ha sido la cuestión más importante de todas. Decisiva. Comenzando, en primer lugar, por la existencia de dos documentos centrales, votados por todos los delegados con derecho a voto, que marcan una primera delimitación escrita, debatida y sellada en sendas votaciones, cuyo alcance, emplaza, en particular a la ITO, no sólo a reabrir un serio debate en el interior de su tendencia internacional, sino a avanzar, ya sea en la profundización de sus posiciones en el sentido de su mantenimiento y desarrollo, ya sea en el sentido de su paulatino abandono para, en tal caso, sumarse a una comprensión *la del resto de las organizaciones, que parte de la unidad mundial de la lucha de clases, marcada en la etapa actual por la tendencia creciente a la homogeneización de la misma, bajo el fuego de una crisis sin precedentes del sistema capitalista en la arena mundial*. Y, en segundo lugar, porque hemos podido comenzar la discusión política sobre las diferencias y hasta las divergencias que todavía persisten entre nosotros, dejando claro que lo que en ningún momento hemos pretendido es "discutir sobre el sexo de los ángeles". Lo hemos podido hacer, en plena reunión internacional, con participación de todos, ante todos, constatando elementos de acercamiento político en algunos casos y, en otros, habiendo podido situar a la perfección la naturaleza política y el alcance de las divergencias.
 
En una próxima Conferencia internacional, de persistir las divergencias, es más que probable que seremos nosotros quienes tendremos que presentar un documento alternativo, por ejemplo, sobre la naturaleza de los Estados en Rusia, China, Europa del Este, sobre el porqué damos por cerrada la restauración capitalista en esos Estados. Cuestión que nos obligará, sin duda, a determinar, históricamente, en qué momento se produce la transformación de cantidad en calidad. No para "rizar el rizo" sino para poder levantar la bandera de la IV Internacional insertándonos en el terreno de la búsqueda de la culminación de la obra emprendida por León Trotsky, vilipendiada desde las mismas cimas de la IV Internacional hasta extremos tan degenerados y con una contaminación tan alta, que la historia de la IV Internacional y su deambular por el planeta puede parecerle, al común de los mortales, una verdadera historia de locos.
 
Todas las divergencias políticas que planteamos tienen que ver, a la vez, con la comprensión del mismo Programa de Transición y con su negación desde la misma dirección de la IV Internacional inmediatamente después del asesinato de Trotsky.
 
Si nosotros consideramos que la contrarrevolución se impuso definitivamente en Rusia, dando por "cerrado el período histórico abierto con la revolución de octubre del 17", desde el único punto de vista de la liquidación de la sobrevivencia de grandes mercados que habían escapado al control capitalista, lo que estamos afirmando, entre otras cosas, es que a diferencia del período anterior, en el que lo que estaba planteado era la revolución política contra la burocracia *dentro de la unidad mundial de la lucha de clases*, hoy, en Rusia como en China y en toda Europa del Este, el enemigo de clase de los proletarios rusos y chinos, en primera instancia, está en China, en Rusia, en cada Estado respectivamente, no ya bajo la forma de la burocracia subordinada (al) y agente (del) imperialismo, sino bajo la forma de la burguesía, encima, en los casos de Rusia y de China, en tanto que potencias imperialistas.
 
También sobre la naturaleza de clase de la socialdemocracia mundial (Felipe-Solana; Blair y el "New Labour", pero también Schröeder, Jospin, el mismo PT de Brasil o el PS de Lagos en Chile); de la "socialdemocratización" de los grandes desprendimientos del stalinismo (DAlema en Italia, Garrido-Almeida en España); de los despojos del stalinismo mantenidos en IU con toda suerte de aportaciones democratizantes, incluidas aquellas que reivindican todavía la IV Internacional (SU, LIT, UIT).
 
Nadie descarta que de aquí a la próxima Conferencia, tal vez habremos superado *¿por qué no?* algunas de estas divergencias sobre la base de las tareas compartidas y del debate que va a continuar y debe de acompañarlas, al calor del desarrollo mismo de la lucha de clases, que en su ininterrumpido quehacer contribuirá a dar la razón a unos o a otros. También acerca de la naturaleza de los gobiernos del tan cacareado mediáticamente "centroizquierda", que, para nosotros, son coaliciones burguesas de gestión del capital y de sus guerras, y en ningún caso, gobiernos de colaboración de clases.
 
Sinceramente, en el momento actual, no podemos decir que tenemos divergencias de principios, porque las ponemos todas a cuenta de la enorme factura de la crisis de la IV Internacional, de la naturaleza política de su destrucción organizativa por el pablismo liquidador, como consecuencia de la revisión primero y del abandono después del Programa de Fundación de la IV Internacional.
 
Partido y Programa no son "categorías separadas"; por el contrario, se funden en un mismo e inseparable proceso: el Partido es el Programa puesto en movimiento por una fuerza viva, material.
 
La IV Internacional fue disuelta por la mayoría de su dirección al salir de la Segunda Guerra Mundial imperialista, que practicó la entrada en los distintos PCs *entrismo sui géneris*. Toda la historia ulterior del llamado "movimiento trotskista internacional" ha estado profundamente marcada por la disolución de la "fuerza viva, material" que dejó de encarnar en sus palabras, en sus escritos y en sus actos el Programa que había servido para agrupar, en una Conferencia de Fundación, a la frágil vanguardia revolucionaria alrededor de León Trotsky, su principal redactor, con una sola voluntad: acabar con el régimen de la propiedad privada de los medios de producción.
 
Desde entonces, Programa y Partido no han estado fundidos en un solo cuerpo en la historia de la Iv Internacional. Y esta es la tarea que tenemos que encarar las futuras secciones del Reagrupamiento por la Refundación inmediata de la IV Internacional.
 
¿Puede, entonces, sorprender a alguien que tengamos un sinfín de matices, diferencias y hasta divergencias de fondo, entre nosotros? Máxime teniendo en cuenta que desde 1938 hasta la fecha no fueron pocas las transformaciones de cantidad en calidad que han tenido lugar en el mundo. Que son, además, las que tenemos que encarar con firmeza, para poder avanzar en la actualización del Programa, para hacer de nuestra organizaciones, las fuerzas vivas, la materia en movimiento que alcance a expresar su traducción práctica, su plasmación en la vida misma tal y como ésta se desarrolla; esto es, en el elemento decisivo de la lucha de clases.
 
Casi todas las enmiendas que hice a la resolución política apuntaban en la misma dirección: la cuestión de la restauración capitalista que mucho tiene que ver con los llamados gobiernos de centroizquierda con relación a los frentes populares.
 
Casi me atrevo a decir que la divergencia que tenemos, en el fondo, radica en una apreciación distinta sobre la naturaleza del stalinismo.
 
¡Cuestión que tuvo mucho que ver, justamente, con la liquidación de la IV Internacional!
 
4. Para concluir
 
Votamos la totalidad de la resolución, en la que existen puntos de desencuentro.
 
¿Por qué lo hicimos? Pues es muy sencillo: porque la discusión no ha hecho más que empezar y sabemos que existe una voluntad política común para lograr su continuidad. Porque coincidimos plenamente en que la discusión es un factor de enriquecimiento político y jamás de parálisis o de bloqueo en la intervención. Nosotros pensamos, por ejemplo, que el PSOE es un partido burgués, como lo son los partidos de Blair y de DAlema, y que no podemos hablar de colaboración de clases. Otros no comparten esta apreciación.
 
¿Tiene esto algo que ver con nuestras diferencias sobre los gobiernos llamados de centroizquierda con relación a los Frentes Populares? ¡Evidentemente, sí! ¡Y las diferencias son de Programa! Pero todos hemos votado la resolución de condena del SU en Rio Grande do Sul. ¿Sobre qué bases políticas? Pues es muy sencillo: porque el SU adopta una posición abiertamente reaccionaria, corresponsabilizándose, con el PT del Brasil, en la misma represión de las masas. Nosotros pensamos que no podía ser de otro modo, conforme a la naturaleza política del SU desde su misma constitución, en 1963, como centro revisionista, una vez finalizada la etapa de disolución en los PCs.
 
Otros pueden verlo de otra manera. La discusión continuará. Mientras tanto, ¡coincidimos en la condena del SU en Rio Grande! Es sólo un ejemplo.
 
En definitiva, que hacemos parte de un mismo combate, por la misma organización y por el mismo Programa, ambos fundidos en un solo cuerpo: la IV Internacional, para encarar la gran tarea de nuestra época, la de la agonía del capitalismo y de la necesidad histórica del socialismo.
 
Sobre estas bases preparamos desde ya mismo la Conferencia de En Defensa del Marxismo, porque la crisis que hemos padecido arrancaba del marco internacional y sólo en él podía comenzar a resolverse. Es obvio que vamos a contribuir, por escrito, a la resolución aprobada en Buenos Aires: pero sólo porque la ponemos en el centro de los debates de preparación de nuestra Conferencia, porque todos los documentos de preparación, así como las resoluciones de la Conferencia, los mandaremos a todas las organizaciones que estuvieron en Buenos Aires y a todas aquellas que no estuvieron en Buenos Aires y con las que mantenemos y/o queremos comenzar una discusión política. Porque nuestra voluntad política es la de ser la sección de la IV Internacional en el Estado español. Y a la vez que iremos avanzando, juntos, en esta dirección en el ámbito internacional *Refundación de la Cuarta Internacional sobre la base de la actualización del Programa de Transición*, también nosotros, aquí, iremos avanzando en la dirección de la construcción de su sección en el Estado español.
 
Comenzando por la Primera Conferencia de En Defensa del Marxismo, que significará un paso hacia la organización comunista centralizada, levantando un Plan de Lucha basado en la independencia de clase y el internacionalismo proletario y poniéndolo todo en obra para la cristalización de una Asociación de Frente Unico Obrero en la que los comunistas ocuparemos el justo lugar que nos corresponderá. Aquí, conviene precisar un poco más: nosotros, que siempre hemos rehuido la autoproclamación, sólo podremos ser la sección de un marco internacional que comience a regirse por los principios del centralismo democrático, sobre la base del programa marxista. El único paso que en las condiciones actuales puede dar la Primera Conferencia de En Defensa del Marxismo, es el paso medido que, a nivel del Estado español, podemos dar en justa y adecuada proporción y concordancia con el paso dado en Buenos Aires.
 
La lucha por el Partido no es una cuestión de simple voluntad política. Nosotros, como todos los demás, no sólo no escapamos a la crisis y la destrucción de la IV Internacional, sino que estaremos inmersos en sus nefastas consecuencias hasta que no podamos darlas por zanjadas históricamente.
 
Lo cual, en primer lugar, es una cuestión de Programa y, en segundo lugar, de la organización que se funde en cuerpo y alma con el Programa.
 
Y que de la relación dialéctica entre ambas, un pequeño núcleo como el nuestro podría pasar, del día a la mañana, a preparar el Congreso de la sección española de la IV Internacional, sin el menor reparo.
 
Y no sería una autoproclamación porque no estamos hablando ni de volumen ni de peso. Así, por ejemplo, yo pienso que Lutte Ouvrière, que tiene más volumen y más peso *en kilos, claro está, y también en votos*, es una organización de corte menchevique, nacional y de derechas irrecuperable, como cuerpo organizado, para la revolución socialista. Otra cosa son sus militantes. Pero lo mismo ocurre con otras tantas organizaciones, incluidos numerosos militantes "socialistas" o "comunistas" y demás istas, que sólo lo serán *recuperables para la revolución* si rompen con sus marcos organizados respectivos. Nosotros no queremos ser "un Partido más". Y hoy, no somos un Partido, no porque seamos pocos *aquí también quiero decir que, con otra línea política, podríamos ser tantos, que la tentación de llamamos Partido ni tan siquiera sería una autoproclamación* sino porque sólo queremos ser la sección de la Internacional.
 
Daremos el salto cualitativo en relación y en concordancia con el desarrollo de la Internacional, jamás lo haremos "nacionalmente" y al margen del mismo. La Internacional surgirá del combate por el Programa. Nuestro punto de partida es el Programa de Fundación de la Cuarta Internacional. El punto de "llegada" no puede ser otro que el de su actualización.
 
Bajo este signo, preparamos una Primera Conferencia para sentar las bases que deberían, dentro del tiempo y del espacio, desembocar en la sección de la Cuarta Internacional del Estado español.
 
27 de junio de 2000
 
(*) Del Colectivo En Defensa del Marxismo de España, extraido de la revista homónima, junio de 2000.
 

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